Harden desplaza a una leyenda, pero el legado de Shaq va más allá de los puntos

El mundo del básquet vivió una noche histórica este lunes cuando James Harden, la figura de Los Angeles Clippers, superó a Shaquille O’Neal en la lista de máximos anotadores de todos los tiempos. Con un triple al inicio del tercer cuarto contra los Charlotte Hornets, “La Barba” alcanzó los 28.598 puntos en su carrera, dejando atrás la marca de 28.596 que el expívot había logrado en sus 19 años de trayectoria. Sin embargo, mientras Harden sigue escalando posiciones en la tabla, la influencia de O’Neal se mantiene intacta, no solo por lo que hizo en la cancha, sino por una decisión comercial que cambió la industria del calzado deportivo para siempre.

Un hito en Los Ángeles

Harden, quien cerró la noche con 32 puntos y 10 asistencias en la victoria de los Clippers por 117-109, se mostró visiblemente emocionado tras el encuentro. Para él, superar a Shaq no es un dato más en la estadística. “Shaquille O’Neal es alguien a quien literalmente crecí viendo acá en Los Ángeles”, comentó el base. Recordó con nostalgia la época dorada de los Lakers: “Él y Kobe haciendo lo suyo, ganando múltiples campeonatos. Fue el hombre grande más dominante en la historia del juego. Es un verdadero honor y un testimonio del trabajo que le pongo a esto”.

Ahora, Harden enfrenta una subida empinada si quiere alcanzar al siguiente en la lista: Wilt Chamberlain, que ostenta 31.419 puntos. Más arriba, en la cima, mira a todos desde lejos LeBron James con sus inalcanzables 42.601 puntos. Pero aunque Shaq haya caído al décimo puesto de este ranking exclusivo, su visión fuera del estadio lo convirtió en un gigante de los negocios, especialmente por una historia que revela el lado más humano del “Big Diesel”.

El día que Shaq rompió con el mercado

Mucho antes de ser una leyenda retirada y panelista de TV, O’Neal era la cara visible de Reebok. Había firmado un contrato millonario de 40 millones de dólares por cinco temporadas para tener su propia línea, las “Shaq Attack”. Todo marchaba sobre ruedas hasta que un encuentro fortuito a la salida de un estadio le cambió la cabeza. Según relató el propio exjugador en el canal de YouTube Full Send Podcast, una señora lo frenó en seco y le recriminó, con mucha bronca, el precio inaccesible de sus zapatillas para los chicos.

Shaq intentó explicarle la situación: “Le comenté que yo no ponía los precios y le di 2.000 dólares que tenía en el bolsillo”. Pero la mujer no se quedó conforme y siguió insistiendo en que él debería encargarse de hacer calzado que la gente común pudiera comprar. Ese momento fue un clic para la estrella. “Tenía razón”, admitió O’Neal tiempo después. Esa charla fue el detonante para que decidiera patear el tablero y rechazar la renovación de un contrato que le aseguraba una fortuna.

La alianza con Walmart y el éxito masivo

Decidido a cambiar las reglas del juego, Shaq mantuvo su compromiso con la marca deportiva hasta el final de esa temporada, pero ya tenía un plan en mente. “Fui a Walmart, mi tienda favorita, y logramos un acuerdo para vender mi línea de zapatillas a un precio accesible para todos”, explicó. La diferencia fue abismal: mientras sus modelos anteriores con Reebok rondaban los 70 dólares, las nuevas zapatillas de su marca propia pasaron a costar apenas 12,75 dólares.

La jugada le salió redonda. Se estima que se vendieron alrededor de 200 millones de pares en las tiendas minoristas. O’Neal sacrificó el glamour de las grandes marcas deportivas por el volumen y la accesibilidad, permitiendo que miles de pibes pudieran tener sus zapatillas sin que sus padres tuvieran que endeudarse.

Una fortuna construida con inteligencia

Hoy, el patrimonio de Shaquille O’Neal ronda los 400 millones de dólares, según datos de la empresa AfroTech. Y aunque suene contradictorio, gran parte de esa fortuna no viene de contratos exclusivos de lujo, sino de entender el mercado masivo. Además de su línea de calzado, Shaq es dueño de varias franquicias de restaurantes y tiene acciones en diversas instituciones deportivas.

Mientras James Harden sigue sumando puntos para acercarse a monstruos como Michael Jordan o Kareem Abdul-Jabbar, Shaquille O’Neal descansa tranquilo. Puede que haya perdido el noveno lugar en la tabla de goleadores, pero se ganó el respeto eterno de los fanáticos, no solo por volcarla como nadie, sino por entender que el deporte también tiene que ser para todos.