Renacer en la NBA: Indiana Pacers y una seguidilla a puro infarto entre bloqueos heroicos y batacazos históricos
Parecía que la mala racha no se iba a terminar nunca y el ambiente ya estaba bastante pesado. Fueron casi seis semanas de pura frustración para unos Indiana Pacers que venían arrastrando la peor seguidilla de la historia de la franquicia, acumulando 16 derrotas al hilo. Pero la noche del lunes en el Kia Center de Florida cambió rotundamente la historia. Pascal Siakam, que recién volvía a pisar la cancha tras perderse seis partidos por un esguince en la rodilla derecha, se puso el equipo al hombro de una manera espectacular. Anotó 37 puntos, su máxima de la temporada, y coronó el triunfo por 128 a 126 frente a los Magic con una jugada defensiva tremenda. Justo cuando sonaba la chicharra, y gracias a una mano enorme del pivote Jay Huff, Siakam le metió una tapa salvadora desde atrás a Paolo Banchero, quien buscaba el aro desesperadamente para coronar un parcial final de 13-3 a favor de Orlando. El camerunés cayó al parqué, pero enseguida se levantó como impulsado por un resorte, flexionó los brazos y soltó un grito visceral. Era el desahogo brutal de toda una temporada, buscando a cualquier compañero que tuviera cerca para chocar el pecho. Salir a ganar este partido era fundamental para la cabeza del plantel, dejando totalmente de lado cualquier especulación sobre las chances en la lotería del draft.
Una remontada para los libros frente a los Cavaliers Y como si romper esa racha negra no hubiera sido suficiente inyección anímica, Indiana demostró que también tiene con qué arruinarle la noche a los verdaderos candidatos. En otro encuentro de locos, los Pacers (que ahora ostentan un récord de 50-32) consiguieron un triunfo agónico por 120 a 119 en su visita a los aplastantes Cleveland Cavaliers, un equipo que lidera con comodidad y lleva una marca envidiable de 64-18 en la liga. Lo más descabellado de esta victoria es que la visita llegó a estar abajo por 20 puntos. El arranque del partido fue verdaderamente para el olvido, perdiendo el primer cuarto por un lapidario 32 a 15. Sin embargo, el equipo encontró respuestas en los momentos calientes. La clave de esta remontada épica estuvo en la recta final, donde pasaron por arriba a los locales con un contundente 36 a 21 en el último cuarto para dar vuelta el marcador y enmudecer al estadio.
Las figuras detrás del batacazo Si nos metemos de lleno en las planillas, el esfuerzo colectivo de Indiana terminó opacando a las monstruosas individualidades de Cleveland. Del lado de los dueños de casa, Donovan Mitchell hizo absolutamente de todo. El base la rompió con 48 puntos, metiendo 15 de sus 30 tiros de campo y yendo a la línea de libres con una efectividad casi perfecta, además de repartir 9 asistencias en sus 36 minutos de juego. Por adentro, Jarrett Allen también hizo el trabajo sucio bajando 12 rebotes clave. Pese a ese despliegue, el goleo repartido de los Pacers pesó más a la larga. Myles Turner fue el máximo anotador del conjunto ganador con 23 puntos en su cuenta personal. En la conducción, Andrew Nembhard se lució moviendo los hilos del ataque con 13 asistencias, más allá de las pérdidas, mientras que Tyrese Haliburton aportó 9 rebotes importantísimos para sostener al equipo.
La efectividad que terminó marcando la diferencia Mirando el panorama general del juego, la balanza se inclinó a favor de Indiana por la puntería. Los Pacers estuvieron muchísimo más finos de cara al aro, cerrando la noche con un sólido 52% de efectividad en tiros de campo (44 de 85) frente al 43% de Cleveland. Desde el perímetro también lastimaron bastante más, clavando un 39% en triples contra el flojo 28% que registraron los locales. Es cierto que los Cavaliers estuvieron más certeros desde la línea de libres y cuidaron un poco mejor la pelota, sufriendo apenas 13 pérdidas contra las 18 de la visita. Aun así, Indiana supo compensar cada error y hasta ganó la batalla en la pintura agarrando 44 rebotes contra los 43 de su rival, demostrando que este batacazo se peleó a capa y espada en cada rincón de la cancha.





