Los Knicks dan la nota en Boston mientras Mazzulla define a contrarreloj la rotación para los playoffs

Fue un partido durísimo de principio a fin en el TD Garden. Los Boston Celtics, indiscutidos líderes de la temporada con un récord aplastante de 61 victorias y 21 derrotas, no pudieron hacer pesar su jerarquía local y terminaron cayendo por 91 a 90 frente a unos aguerridos New York Knicks. La visita, que ostenta una marca de 51-31, basó su triunfo en una reacción furiosa sobre el final. Concretamente metieron un parcial letal de 30 a 17 en el último cuarto que dio vuelta toda la historia, aprovechando la sequía ofensiva de Boston. Los números del encuentro reflejan lo trabado que estuvo todo. Los dueños de casa tiraron para un flojo 36% de campo y apenas encestaron un 25% de sus triples. Del otro lado, los Knicks tampoco deslumbraron desde el perímetro con un 29%, pero su 43% de efectividad general de cancha terminó inclinando la balanza.

Si repasamos las actuaciones individuales, Josh Hart fue la gran figura y máximo anotador del encuentro con 23 puntos. Estuvo muy bien acompañado por Karl-Anthony Towns, una verdadera fiera en la pintura con 17 rebotes, y Jalen Brunson, quien manejó los hilos del equipo repartiendo 7 asistencias en 38 minutos. Por el lado verde, Derrick White sacó la cara con 20 tantos y 5 pases gol, mientras que Jayson Tatum bajó 14 rebotes en una noche donde el aro parecía estar totalmente cerrado para el líder del Este, que si bien dominó los tableros generales capturando 51 contra 46 de Nueva York, pagó caro sus 17 pérdidas.

El núcleo inamovible para la postemporada

Más allá de este resbalón puntual a tres partidos de cerrar la campaña regular, la cabeza de Boston está metida de lleno en lo que serán los playoffs. El técnico sigue ajustando la rotación, aunque hay verdades absolutas que ya no se discuten. Los seis lugares de privilegio en el esquema están totalmente blindados. Nombres como Jayson Tatum, Jaylen Brown, Derrick White, Payton Pritchard, Neemias Queta y Sam Hauser van a pisar el parqué en cada una de las series que tengan por delante. El puesto de pivote suplente también parece estar definido. El verdadero rompecabezas para el entrenador empieza a la hora de repartir el tiempo de juego en las alas y el perímetro.

La puja constante por los minutos

Hace unas pocas semanas, el panorama en el banco de suplentes era muy distinto. Luka Garza y el español Hugo González pintaban como las primeras opciones de recambio para aportar aire fresco. De hecho, entre el 2 de marzo, fecha de la última titularidad de González, y fin de ese mismo mes, el perimetral promedió casi 15 minutos por partido. Entraba con un rol claro para inyectar intensidad, ajustar la defensa y dar una mano en los rebotes. Pero la mano cambió por completo. En lo que va de abril, González apenas sumó siete minutos en cancha e incluso se quedó sentado todo el partido en el reciente cruce de nivel de playoffs contra los Hornets. De repente, todo indica que la única chance de verlos jugar será cuando los partidos ya estén liquidados en los minutos de la basura.

La razón de este giro drástico no es ningún misterio. Jordan Walsh volvió a ganarse la confianza para ocupar ese mismo rol revulsivo desde el banco. El pibe levantó su promedio a más de 14 minutos en los últimos tres compromisos y le está dando una buena chispa al equipo. A lo largo del año, Walsh y González se fueron turnando e incluso compartieron cancha en varios tramos de la temporada cuando sobraba tiempo de juego en las alas. Ahora la situación es otra. Con el regreso de Tatum a la acción y el achique lógico de la rotación pensando en la postemporada, simplemente no hay lugar para los dos.

Las últimas fichas del entrenador

Resulta bastante llamativo que, quedando tan poco para que arranque lo importante, el cuerpo técnico siga moviendo las piezas con tanta frecuencia. Evidentemente Joe Mazzulla está testeando sus niveles de confianza, apostando quizás por el jugador que le da más seguridad hoy por hoy, o simplemente buscando una excusa para mantener a todo el plantel alerta y en ritmo de competencia. Si Walsh finalmente pica en punta para arrancar jugando en la primera ronda, el tiempo que logre atornillarse a esa silla va a depender pura y exclusivamente del impacto que tenga cada vez que le toque entrar.

Tampoco hay que perder de vista la situación de Baylor Scheierman. El alero logró construirse un espacio que a simple vista parece ser el más seguro dentro de este pelotón secundario, pero en esta liga nadie tiene el puesto comprado. Sus minutos tranquilamente podrían esfumarse y terminar en las manos de Walsh o González si hay un bajón de rendimiento. Sin ir más lejos, en los cuatro partidos de abril, Scheierman logró superar los 20 minutos de juego una sola vez, registrando apenas nueve minutos contra Charlotte. Un contraste enorme si pensamos que en marzo había superado esa barrera de tiempo en 15 de los 16 encuentros disputados. El reloj corre y la pelea interna en Boston está más viva que nunca.